El poema habla de manos. De manos que a las ocho dejan de ser propias. Entonces tenía sentido que para leerlo hubiera que usar las manos, y que el cuerpo que lo sostiene estuviera hecho de sus propias palabras.
lo que resta es una pieza interactiva construida en p5.js con detección de manos en tiempo real. La figura que aparece en pantalla, sentada en el piso con las piernas cruzadas, está compuesta por las palabras del poema distribuidas sobre una silueta. Cada palabra ocupa una posición según el valor de luminosidad del punto que le corresponde en el cuerpo. Las zonas iluminadas concentran palabras grandes y opacas. Las zonas de sombra tienen palabras pequeñas, casi transparentes. El apilamiento hace el volumen.
La cámara lee las manos de quien mira. ml5.handPose detecta 21 puntos por mano y los convierte en fuentes de repulsión. Cuando la mano se acerca, las palabras se dispersan. Cada partícula tiene una posición de origen a la que vuelve por física de resorte con amortiguamiento, así el retorno es lento y no brusco. Con dos manos el gesto cambia y la distancia entre las palmas controla la escala de toda la figura. Juntar las manos la contrae. Separarlas la expande. El movimiento tiene inercia propia, rebota levemente antes de estabilizarse.
El poema está escrito desde el tiempo de hacer arte cuando el cuerpo ya fue vendido por horas.
Yo que vengo de manos sin nombre / pinto para saber que estuve.
La pieza toma esa tensión y la vuelve movimiento. Para intentar leer el poema hay que mover las palabras. Para mover las palabras hay que poner el cuerpo frente a la pantalla, usar las manos, moverlas, hacer un gesto. Leer se vuelve una acción física menor, una forma de robarle diez minutos al turno.
Es parte del texto que la figura vuelva siempre. Que las palabras regresan a su lugar.
Link a la pieza: https://mpjgg.github.io/autorretrato/



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